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viernes, 5 de febrero de 2021

Después de tanto tiempo

Estoy frente esta pantalla en blanco en un ejercicio de autoprovocarme, en un intento más bien. ¿Qué tanto habré olvidado escribir?

No lo sé, recuerdo que las palabras fluían, como una cascada irrefrenable de ideas, de palabras, letras, símbolos, cayendo hacia el infinito y no se si dolía o si me aliviaba, solo sentía ese infinito, en su momento lo sentí un vacío, lo veía así, una caída, pero quizá no estaba prestando suficiente atención. Con cada palabra iba un recuerdo, una emoción, un olor, una foto, una canción, una nota, un detalle, fue tanto.

Quizá no me daba cuenta de que estaba ascendiendo en lugar de descender.

El camino ha sido largo y con el optimismo que no me deja (Gracias a Dios), ha sido uno bueno. Poco a poco me he ido topando con personas que me han ayudado a andarlo. También me alejé de aquellas que me iban sumando peso a la carga.

Vivo bien, agradezco cada día, cada mañana mientras puedo abrir los ojos, por esa oportunidad extra de demostrarme que puedo con todo lo que se me cruce. Cada día agradezco por las noticias de que a quienes amo les va bien, tienen salud, están completos, y en la medida de lo posible son felices.

Agradezco por cada comida que me puedo llevar a la boca, agradezco por cada pensamiento positivo que puedo mantener en mi mente. Agradezco incluso por mi enfermedad porque de una u otra manera a puesto a prueba mi fortaleza física.

En este camino he ido poco a poco, mas bien pasito a pasito, aprendiendo a aquietar la mente, a quedarme en una serena contemplación de mi mente, mis encuentros con mi yo de verdad, ese yo intenso, han ido a su vez aquietando mi corazón. En la autobiografía de un yogui, en sus primeras páginas casi puedo sentir la fascinación y el ardor en el pecho que sentía el aprendiz al estar cerca de su maestro. La devoción, el respeto, la tranquilidad y la percepción de la vida, de una vida más simple, más honesta, más espiritual.

No podría comparar ese ardor a algún sentimiento que yo pueda haber tenido, pero quizás si que estuve cerca. El Universo es tan amplio, no entiendo cómo nos limitamos tanto, a cosas, a objetos, a actitudes, a desplantes, a recibir para después dar, condicionamos día a día nuestras actitudes, estamos ciegos, limitados por nuestros pensamientos.

No nos damos cuenta que cada que damos de corazón (en pensamiento, espíritu, acción) esa semilla no solo crece, se expande, echa raíces por donde pasa y se instala, cuando hablamos de dejar huellas es justamente eso.

Me cortaron la inspo...bye  

sábado, 26 de octubre de 2019

Abandonarse

Hay muchas formas de abandonarse o de interpretar la palabra abandono. Suelo molestar diciendo "me dejaste", "me abandonaste", etc. Pero quizás el abandono es propio, uno nunca sabe, el subconsciente a veces a uno lo traiciona, y no le deja ver claramente todo lo que pasa en el interior.

Somos expertos en fijarnos en lo que pasa a nuestro alrededor, damos consejos inopinados, no solicitados, o solicitados también. Pero somos incapaces, sí, no tenemos la capacidad de ver todo lo que ocurre dentro de nosotros o quizás simplemente no queremos hacerlo. Es más doloroso, más difícil, incluso puede llegar a ser decepcionante, pero si no empezamos por ahí, simplemente seremos prisioneros eternos del dejarse llevar...

Mona

jueves, 1 de agosto de 2019

Notas mentales

Es cierto que hay ciertos momentos que son los que mas te incitan a escribir. De hecho, creo que mis mejores textos los escribí marcada por un momento en específico.

Y hay otras ocasiones en las que simplemente quieres dejar plasmado algo que consideras importante. 

El tiempo ha pasado, pareciera una eternidad, pero si miro detenidamente, no es tanto así. Sin embargo, se siente como si ya mucha vida hubiera transcurrido pero hay cosas que no cambian.

La conexión, la risa, la picardía, los juegos de palabras, las bromas, lo que me hace feliz.

Por algo se ha llegado hasta aqui, por algo se mantiene la esencia, aún hay mucha vida por vivir y no se sabe lo que pasará en 10 años más.


jueves, 13 de junio de 2019

Recuerditos


Recuerdos lejanos, ligeros y alegres me transportan a los días en los que más disfruté del silencio, bueno silencio total tampoco. Recuerdo por ejemplo los latidos de su corazón, ambientados con el sonido de las olas al romper en la orilla, no habían palabras entre nosotros, solo la música que salía de los audífonos conectados al viejo discman y el sonido constante de la hamaca meciéndose. Había paz, había amor, ese que  sientes después de haberte entregado totalmente en cuerpo y vaya que entrega, ese que no guarda apariencias, ni entiende de complejos. 


Cómo sentí, cómo vibramos en la misma onda por tanto tiempo.